El que ha sido líder del sector durante décadas gracias a su modelo de grandes (enormes) almacenes físicos necesitaba un cambio de rumbo para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y  que con la aparición del covid no ha hecho más que acelerar estos cambios, y la empresa parecía decidida a abordar una evolución más que necesaria.

El Corte Inglés incursiona en la logística Avanzada

A principios de 2020, El Corte Inglés empezó su transformación más ambiciosa, como respuesta a una época de malos resultados de la compañía.

Entre las ideas de El Corte Inglés estaba el rediseño de su red logística y de distribución, con cambios como la reestructuración de aquellos puntos de venta que dan pérdidas recurrentes. Y es que muchos de estos centros se crearon durante el “boom” de la economía, e incluso algunos de ellos cuando comenzó a notarse la crisis entre los años 2008 y 2009.

Una década después, la empresa ha logrado que estos centros cubren sus gastos ya que obtienen EBITDA positivo. Sin embargo, una vez que se le añaden los costes corporativos, amortizaciones y deterioro de mercancías, saltan los números rojos. El Corte Inglés dispone de 2.000 tiendas en España, distribuidas a conciencia para que más del 80% de los españoles tenga un establecimiento de la compañía a menos de 40 minutos en coche, además de múltiples centros logísticos en todo el territorio. Por tanto, con la capilaridad que esto produce, y su red logística bien trabajada, la marca podía multiplicar de manera exponencial su capacidad de reparto.

La idea que subyace detrás de este movimiento es que El Corte Inglés coge las riendas y ofrece a las marcas que accedan a vender desde su marketplace, un sistema logístico completo. Es decir, se encargaría de todo el proceso, desde el escaparate donde mostrar los productos, hasta el servicio de almacenamiento, gestión, entrega de los mismos y servicio al cliente.

«Contamos con tiendas estratégicamente ubicadas, que utilizamos como almacenes para las entregas, y que nos permiten llegar a los clientes más rápido que nuestros competidores» afirmaba la compañía en el folleto de una emisión de bonos en 2020.

En este documento, El Corte Inglés destacaba como antes su plataforma logística trabajaba al 50% de su capacidad. «Queremos extender nuestra oferta a las terceras marcas aprovechando las capacidades de distribución y de extremo a extremo para ayudar a las marcas a ser más eficientes» añadían. Además, ponía como ejemplo a Nike y a Pepe Jeans por utilizar este servicio para aprovechar sus capacidades y reducir costes.

Esta propuesta nos puede recordar al FBA de Amazon. Un sistema que permite a cualquier persona o marca vender sus artículos en Amazon. Las personas que accedan a vender sus productos desde esta plataforma tendrán ventajas como:

Y es que, en definitiva, eso es lo que buscan con esta nueva estrategia. Rediseñar la red de distribución y abrir nuevas vías de negocio a través de los vínculos con terceras empresas. En 2020 el Corte Inglés anunció que se encontraba en negociaciones con 100 marcas para convertirse en su partner logístico , asumiendo los todos estos procesos. “En la actualidad estamos negociando con las marcas para proporcionarles un servicio logístico completo y end-to-end en nuestra plataforma”, explicaba la propia compañía.

En definitiva, El Corte Inglés siempre ha sido un escaparate físico para otras marcas y siempre quiso mantener esto en su entrada a la digitalización. Con estas iniciativas, la compañía quiere explotar su renovada estrategia omnicanal